Los cristales nos acompañan desde hace siglos como recordatorios físicos de una intención. No se trata de magia, sino de atención: sostener una piedra es traer a la mente aquello que queremos cultivar.
Los cristales más queridos
Amatista — calma y claridad
Ideal para la mesita de noche o tu rincón de meditación. Aporta serenidad y ayuda a soltar la mente.
Cuarzo rosa — amor y compasión
La piedra del corazón. Un buen regalo para alguien a quien quieres cuidar.
Citrino — abundancia y optimismo
Asociado a la energía solar y a los nuevos comienzos. Perfecto en fase de luna creciente.
¿Cómo empiezo?
Elige por intuición: la piedra que te atrae suele ser la que necesitas. Después, límpiala y cárgala y déjala a la vista.
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